Capitulos

Capitulo 1

Me llamo Norah Golbert y tengo 18 años, y hoy es el peor día de mi vida, ¿por qué? Porque estoy en el funeral de mi madre, Evelyne Brown. Murió en un accidente de avión, o eso me han hecho creer. Ahora vivo con mi tía Loren, hermana de mi madre. A mi padre no lo e visto nunca, ni sé quien es.
-Mi humilde pésame Norah.-dijo la vecina de enfrente de mi casa, la conocía de pequeña. Hasta que nos fuimos con mi tía.
- Gracias, Karen.- le dije dándole la mano.
-Veo que eres una chica fuerte, no se te ha escapado ninguna lágrima.-le sonreí,  la verdad es que estuve toda la noche llorando.
-Lo siento mucho Loren, es una lástima.- dijo otra mujer dirigiéndose a mi tía. Loren apenas hablaba, solo asentía. Me di cuenta de un grupo de personas que se dirigían hacia mí. Y transmitían algo misterioso. Di un paso hacia atrás sin querer.
-Hola, Loren. Soy Charlotte Becket- dijo la mujer adulta dándole la mano, era rubia y parecía una persona muy dulce. Después me miró sonriendo. Loren parecía sorprendida.
-Me alegro de verte Charlotte, y a tu familia también. Veo que estáis bien, a pesar del largo viaje.- Les respondió Loren.
-Sí, nos ha costado venir. No podíamos dejar a Norah sin protección después de lo ocurrido. Mi familia y yo estamos dispuestos a cualquier cosa, sólo por mantenerla viva.- dijo señalando a tres personas más que estaban detrás de ella. Y volviéndo su mirada a mí.
-Hola Norah.- Yo la miré sin entender nada- como ves soy amiga de tu tía y fui muy buena amiga de tu madre, después tendremos que hablar de un asunto.- yo asentí, ¿de qué qerría hablar?- te voy a presentar a mi familia, éste es mi marido Will Tounner.- dijo. Will parecía un hombre fuerte, ya tenía sus arrugas, y su pelo era oscuro.-ésta es mi hija Caroline.- ella tenía el pelo oscuro de su padre, era muy guapa, aunque no transmitía esa dulzura de su madre.-y éste es mi hijo Zack.- era un chico muy atractivo me quedé embobada, era rubio como su madre y tenía los ojos muy azules.
-Es un placer.-dije agachando la cabeza.

Fui a fuera a que me diera el aire.
Aquello, era un parque cubierto de césped, con bancos oscuros alrededor y grandes árboles. Fui a dar un paseo por los alrededores y empecé a pensar en mi madre, no lo pude evitar.
Escuché unas voces hablar un poco más lejos de donde yo estaba. Me acerqué sigilosamente hacia el lugar donde se encontraban y me escondí tras un árbol grueso. Entonces me fijé bien. Eran unas cuatro personas, una mujer más o menos mayor, un hombre adulto, un chico joven casi de mi edad, y otra chica joven. Eran las personas que conocí hace un rato.
-¿Estás loco? No nos la podemos llevar.-  dijo Will.
-¡Pero aquí corre peligro! –respondió Zack.
-Yo creo que Zack tiene razón, Will.-dijo Charlotte.-Esa chica corre peligro, sobre todo ahora que su madre estará… fuera por un tiempo.- No me lo podía creer, ¿dicen que mi madre ha desaparecido? Es imposible, esa gente está loca.- Te recuerdo que los Bleikyrs saben de su existencia. Y lo más seguro es que hayan averiguado donde vive.- ¿donde vivo? Pero ¿de qué van?
-Yo pienso que sería una carga.-dijo Caroline.
-¡Pero sólo es una chiquilla, Charlotte!
-¡Pero hay que salvarla Will, se lo prometimos a su madre!-  Will se quedó pensativo. ¿¡Cómo!? No entiendo nada.
-Tienes razón.
-Pues no se hable más.-dijo el chico.- Iremos a buscarla esta noche.- los demás asintieron.
¿Vienen a por mí? Oh, Dios...
Esa gente parecía que iban en serio. De pronto se escuchó una voz gritando, no pude evitar dar un brinco.
-¡Norah! ¿Donde estás?- era Loren.
-Mierda...- maldije por lo bajo. Tenía que volver, Loren parecía preocupada. Había pasado demasiado tiempo espiando a esa gente. Ellos no podían verme, o sino me raptarían ahora mismo.
-¿Qué creéis que ha pasado?- preguntó Will.
-Es muy extraño que no encuentren a Norah ¿verdad?- dijo Zack con una cara de preocupación.
-Sí, demasiado diría yo. Vamos a ver. Espero que lo peor no haya pasado aún.- dijo Charlotte dirigiéndose hacia Loren seguida de su familia.
Eso fue un golpe de suerte. Fui por otra dirección para disimular que yo hubiera estado espiándoles.
Cuando ya podía ver de lejos a Loren, un tipo gritó mi nombre.
-¡Es Norah! ¡Es Norah!  – Había toda una montonera de gente. ¡Por Dios! que sólo había dado un paseo...Al momento todos dirigieron su mirada hacia mí. ¡Dios, qué vergüenza!
-¡Norah! – Loren, vino corriendo hacia mí. - ¡Norah! Porque me haces esto...-dijo abrazándome.
-¿El qué?- dije confusa.
-No vuelvas a irte sin avisar.- Loren parecía que estaba llorando.- por favor…
-Claro, Loren. Por favor no llores, prometo que no lo volveré a hacer.
-Norah. ¿Dónde has estado? – me preguntó Charlotte que estaba detrás de Loren. No podía evitar mirarla mal, pero con una cara tan dulce como la de ella era difícil. Empezó a acercarse a nosotras.
-¡No se acerque!- le dije.
-¿Qué diantres te pasa Norah?- dijo Loren.
-Nada.- no podía apartar la mirada de ella. Loren miró a Charlotte, como si se estuvieran hablando con la mirada.
-Cariño, es hora de que te cuente algo que debería haberte contado hace un tiempo. Y creo que ya eres lo suficientemente mayor como para saberlo.
-¿De qué se trata?
-Vamos a casa, te lo contaré allí. – Loren volvió a mirar a Charlotte, ésta asintió no se a qué.
Al llegar a casa nos sentamos en el sofá. Ella se sirvió una copa con vino, eso era señal de que no era bueno lo que me iba a decir…
-¿Qué ocurre, Loren?- le pregunté. Ella tomó un trago de vino antes de hablar.
-Debes irte de aquí. Lo antes posible…