jueves, 23 de febrero de 2012

La música, la canción, la letra, el ritmo... 
Cosas que simplemente escuchamos y nos llaman la atención, y que nos relaja y nos reconforta al escucharla por nuestros oídos, y que no queremos que se acabe... nunca.
Ese momento que queremos recordar, que no lo queremos olvidar, porque nos es importante. Ese recordar que estuvimos felices o tristes en algún momento y que alguien estuvo a nuestro lado a pesar de cualquier situación, una persona especial que no queremos olvidar.
Nosotros nacemos para vivir una vida llena de sorpresas, de cosas que nos harán llorar, de cosas que nos harán reír de cosas que no tenemos ni la menor idea de como serán, y por eso seguimos luchando , pasamos obstáculos y sufrimientos que nos harán la vida un poco más complicada, pero el mérito de todo eso es el placer de saber que hemos sobrevivido a todo eso. Y por eso  nos quitamos los zapatos, y dejamos nuestros pies desnudos para que el daño que nos cause nos de  fuerzas para seguir adelante... 


Pequeño comienzo

Cuando escuchamos o leemos un ‘Érase una vez’, pensamos o por lo menos yo, en que será una historia aburrida, de princesas, príncipes azules y finales felices. A mi me ha pasado millones de veces. Así que os voy a ser sincera. Esta historia no empezará con un ‘Érase una vez’ pero sí tendrá príncipes y princesas; reyes y reinas; seres fantásticos y no tan fantásticos, una chica normal y un chico misterioso, unos mundos completamente distintos. Os voy a contar la historia de la chica normal y de cómo llegó a vivir en su nuevo mundo…